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martes, 10 de mayo de 2011

Por Javier Sánchez

Henry Jenkins nos dice: “If it doesn't spread it's dead” y claro, tiene razón. En la actualidad un programa de televisión, por ejemplo, es difícil que sea entendido y conocido sin su difusión y distribución en los distintos medios, más aún cuando posibilidades para esto son muchas. En el anterior blog lo vimos, la post tv ha llegado para quedarse y es realmente el terreno que se presta para lo que la gente realmente busca, como compartir contenido, interactuar, participar, la creación de comunidades sobre un determinado tema y donde, al parecer, no son todos iguales, porque allí se juntan el público en general, los fans y los conectores, importantes personajes en su calidad de poder llevar el tema, marca, producto o servicios a los demás individuos.

En primer lugar, hay que saber qué quiere la gente y cómo lo quiere, pero sin lugar a dudas hacerlos participes del producto final y ojalá en masa. Una manera de hacerlo es apelando a la sigla V.V.K o vanidad, voyerismo y capital emocional respectivamente. Las personas buscan verse reflejado en la televisión, buscan ver el acto sexual (los mirones) y además buscan la emocionalidad que entrega uno u otro contenido.

En este escenario, como productor de post televisión optaría difundir un programa de tv bajo el modelo viral, porque me ayudaría a alcanzar la masividad a corto plazo. Algunas ideas:

Hoy más que nunca las redes sociales juegan un rol fundamental. Son muchas y están al alcance de todos. Pero ojo, la idea no es volverse loco y lo más recomendable es ser responsable en su uso y respetuoso con ellas, porque como en un momento pueden jugar a favor, otro día pueden ser la plataforma de destrucción para un producto mediático.

Es necesario que las audiencias conozcan el programa por el medio tradicional que se pensó desde un principio para ser transmitido, la televisión. Que de ahí se masifique el producto por medio de las redes de comunicación. Facebook y Twitter, dos redes muy populares podrían jugar con la lógica del boca a boca, es decir, donde convergen miles de personas es posible que la información o contenido llegue a otras miles.

Generar una gran red de contactos, pegar el virus primero a nivel país, donde seguramente el contenido tendrá más valor y porque es más fácil llegar por distintos aspectos, entre ellos el idioma y lenguaje propio. Para luego extender esa red al extranjero.

La viralidad tiene el carácter de masivo y de hacer de los contenidos algo popular, lo que no tiene el desparramable al menos en un comienzo. Quizás sería oportuno viralizar el producto, que la gente lo conozca, lo mastique y sean ellos mismo los que juzguen, para bien o para mal.

En el mundo de esta post televisión los contenidos que circulan a través de la web son cada día más populares, ya sea en forma de virales o de forma “desparramables”. En el primero de casos, el contenido se transmite como si se tratara de un virus y se “contagia” de forma inmutable a otras personas, transmitiendo así un mensaje que viaja con rapidez de usuario en usuario; en el segundo caso, estos mismos contenidos que circulan en forma de virus son apropiados por los usuarios y convertidos en unos que tienen capital emocional.

Saber cuál elegir, depende de los fines que tenga la televisión. Ciertamente cuando se publica un contenido en la web no se piensa, ni se sabe, qué harán los usuarios con lo que les hemos proveído. Como hemos visto a lo largo del curso, muchos directores de cine o cadenas de televisión han creado formas de control sobre su contenido, manteniéndolos dentro de ciertos parámetros para no infringir algunas leyes sobre derechos de propiedad o que simplemente su trabajo no se desvirtúe.

Desde mi perspectiva, elegiría el modelo viral, puesto que su lógica de transmisión es rápida e intenta transmitir de forma clara y simple cuál es el contenido de mi programa. Pero, la idea es que eventualmente se transforme en un “desparramable”, ya que a través de la apropiación del contenido por parte de las personas se podría lograr llegar a otros niveles de usuarios. Por lo demás, se trataría de publicidad gratis para mi programa al ser los mismos usuarios quienes recomienden y compartan a través de diversas redes sociales mi contenido.

Sin embargo, debería existir una forma de agradecer o retribuir a este aporte que realizan los usuarios con nuestro contenido, no solo al viralizarlos sino que al apropiarse también de él, gracias al capital emocional que en ellos evoca. Como vimos también durante el curso, es importante hacerlos sentir parte del programa y entregarles, por ejemplo contenido inédito u otras perspectivas de las historias que no pueden ver a través de la telvisión. No es solo una forma de agradecer sino también de premiar al aporte que realizan a nuestro programa.


Claudia Silva L.

Creo que usaría el modelo Viral con un contenido interesante y pegajoso que atraiga a la audiencia, ya que permitiría tener mayor autonomía, control y dirección respecto a la gente que ve el programa e incentivaría para que difundan el contenido. Uno puede guiar al televidente respecto a lo que se desea difundir y es más fácil aplicar un modelo que permita interactuar los usuarios. Esto puede ser desarrollado a través de una plataforma prediseñada para difundir el programa o a través de sus cuentas de facebook o twitter, a través de un llamamiento global vía e-mails. Sin embargo, la verdad es que preferiría utilizar los dos recursos, ya que un programa desparramable da mayor libertad al receptor para desarrollarse y expresarse, lo que le permite participar y desarrollar un vínculo más cercano con el show. Por ejemplo que el programa promueva que los usuarios editen el show, o una parte de el, para que luego manden sus videos para ser exhibidos y realizar concursos y premiar al mas visto, al más entretenido, etc. Sin embargo al ser viral, también es un buen recurso, ya que es el programa el que entrega las herramientas y va guiando al televidente en un viaje, me imagino algo así como la interfaz interactiva de un Dvd o un disco de música pero que posea una estructura de programa de TV y una herramienta que lo enlace con facebook o alguna comunidad, para que el usuario pueda elegir si quiere o no difundirlo; y además tiene la capacidad de elegir qué sección del programa ver o qué entrevistados quiere ver o qué reportaje le interesa ver más. De esta forma el programa da la libertad de ser uno (el receptor) quien maneja el viaje a través del show. También, por ejemplo se pueden entregar dos finales distintos para que el usuario elija su alternativa o crear una estructura variable durante todo el programa que permita que el usuario sea el director de la historia o del show. Y quizás para terminar el show, incentivaría a la audiencia a editar y jugar con el contenido del programa para hacer algo novedoso.


Alejandro A. Vasquez Illanes

Yo, como productor de televisión, o post televisión, elegiría el modelo viral para difundir un programa por la web. Esto, por la simple razón de que el objetivo de los videos virales es llegar a más personas, que se vaya traspasando el video entre la gente, fans o no, pero que les llame la atención el contenido. Con un viral, el video se expandiría casi por obligación, pero para que pase eso, debe ser un material muy llamativo, potente y que capte las tendencias. Para así influir en el capital emocional del público y que éste se sienta tan identificado, de alguna u otra manera, que necesite mostrárselo a sus amigos o familiares.

No optaría por un modelo desparramable, porque éste no necesariamente es totalmente masivo. Puede llegar a convertirse en un viral, pero no es su principal característica. En estos casos, siempre son fanáticos los que ven el contenido y lo modifican, porque si no fueran fans, no tendrían los argumentos ni las intenciones para alterar el video. De todas maneras, esto tiene que ver con difusión, ya que de algún u otro modo se está expandiendo una información, el tema es que no masivamente. Y para mí, difundir un video es tratar de mostrárselo a la mayor cantidad de gente posible, por lo que con el modelo viral, que es más amplio, se puede llegar a diferentes públicos que lo analicen o disfruten desde distintos sentidos e incluso si es que le llega a algún fanático, éste puede hacer de él un video desparramable, al modificar su contenido.

Hoy en día, al estar inmersos en tanta tecnología y estar próximas a que todo funcione a en relación a la post televisión, es imposible no querer difundir un programa o contenido a través de la web. Eso es lo que la audiencia pide y por lo tanto es donde más se vende y gana. Los productores adquieren más rating, en el sentido de que la gente puede seguir por Internet ciertas series o algunos capítulos específicos. Por otro lado, le sirve a la publicidad, ya que aprovecha de poner avisos en las páginas web. También el público recibe beneficios, por el hecho de que se les está dando lo que ellos quieren y no a horas previamente estipuladas. Es una comodidad viciosa que se complementa con la cultura de la televisión y sus espectadores.

Como dice el título del libro de Henry Jenckins, "If it doesn't spread it's dead", eso vale sólo para los tiempos modernos de ahora, porque si se esparce, quiere decir que el material es conocido. Antes no se utilizaba esa expresión, porque la web no era tan primordial para difundir información. Hoy, no sólo es fundamental, sino que también irremplazable en términos de publicación.

Elegiría el modelo “desparramable”, ya que por lo que hemos visto en clases (if it doesn't spread it's dead) y los contenidos que muestra Henry Jenkins, se habla de que los consumidores son agentes activos y parte vital del proceso. Por ende la gente participa y se va dando una constante retroalimentación entre lo que quiere ver el televidente y lo que está dispuesto a mostrar quien lo produce.
El consumidor transforma los contenidos en relación a lo que ellos quieren ver y lo que se debe estar mostrando, aunque esto no siempre es compartido por la comunidad a la cual pertenecen estas personas. Pero estas rivalidades y distintas opiniones también son validas para el momento de seguir creando contenidos en la Web. Tener distintas visiones de algo, sobre todo, si es contenido siempre es importante, y se debe tener presente.
Es mucho mejor este modelo para difundir programas en la Web porque hay un constante diálogo o intercambio de ideas, de donde se pueden ir sacando más de éstas y modificando lo que nosotros como productores pensamos que podía funcionar. Por otra parte ellos tienen el poder de ir cambiando de inmediato el contenido otorgado.
No escogería el modelo viral, porque esto se quedó más en lo clásico, y lo que las personas buscan, en su mayoría es lo nuevo, lo que la está llevando y donde puedan participar de manera activa. Y esto, como dice Henry Jenkins, es lo que pasa con el modelo “desparramable”, el usuario se apropia y crea lazos con lo que está haciendo, de manera que permanece comprometido.
Por otra parte este modelo elegido, hace que se tomen nichos que no han sido explorados aún, por lo que produce que sea mucho más cercano a las personas, no pone límites, es la audiencia la que tiene el poder absoluto y gracias a ellos se obtiene gran parte del éxito del producto final.
Lo más importante en este modelo es la comunicación que se genera entre los usuarios y los productores del programa, y en este caso de un programa o serie en la Web, esto es indispensable a la hora de trabajar, donde no lo hacemos solos, sino que con ellos, en conjunto con la audiencia.


Carolina Escaida Yáñez.


lunes, 9 de mayo de 2011

Por Felipe Passi

Como están las cosas hoy en día - un mundo globalizado y absolutamente conectado a la gran matriz que se llama internet - crear contenido, hacer publicidad o simplemente hacer lo que se te dé la gana en la red tiene mucho éxito hasta con pocos recursos incluso.

No es difícil encontrar hoy a través de la red social twitter a gente haciendo programas de TV por ellas. Incluso famosos, aprovechando la gran cantidad de seguidores con los que cuentan, ven como un gran nicho para atraer auspiciadores creando un espacio de lo que se les ocurra con, público seguro avalado por su popularidad.

Es en este marco en el que hoy hacer TV por internet, si bien aún no se convierte en “grito y plata”, es rentable, atrae a mucha gente y puede influir en la audiencia. Y bien vale la pena recalcar, a bajo costo.

Es por eso que hoy en día existen dos maneras o tipos de crear contenido en la red. Una es la viral, que es cualquier tipo de contenido que se expande - como bien lo dice la palabra – de manera viral a través de internet. Ya sea con alguien que creo ese contenido con algún objetivo o simplemente lo creó, se masificó por algún motivo en especial.

La otra forma, es la “desparramable” que es prácticamente lo mismo, pero el contenido publicado puede ser adquirido por un usuario de la red y ser transformado de la manera que sea para seguir “infestando” la web.

Según mi punto de vista, esta es la mejor manera para difundir un programa de tv en la web, pues los que son adictos al internet y fanáticos de un determinado tema, se preocupan de divulgar el contenido que uno le pueda entregar y así, tanto el que crea algo como el que puede modificarlo – para bien y para mal- gana. El primero por la difusión de su material y el segundo en adquirir fama en la web, porqué no dinero y ser feliz con lo que está haciendo.