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jueves, 12 de mayo de 2011

El uso frecuente de Internet y las plataformas que hacen más rentable generar productos televisivos en esta plataforma, permite entregar el contenido através de dos caminos: viral o desparramable. Vías que permiten dar a conocer el producto entre el público y , por sobre todo, generar lazos y dependencia entre uno y otro.

El primer camino expande el contenido de forma viral y rápida por la Web, desde su creador. Se masifica con un objetivo y llega a una cantidad amplia de usuarios, pues no reconoce público objetivo, características, perfiles, etcétera. Y la opción desparramable cumple una función similar aunque puede ser adquirido, masificado y modificado por los usuarios lo que genera una red más amplia, pero segmentada, pues el contenido apunta a un público más objetivo.


Entonces, si nos ponemos en la mente de un productor, la masificación desparramable resulta más rentable al momento de dar a conocer un producto ¿Por qué? si bien el viral genera amplias visitas no garantiza en un 100% la fidelidad del usuario. Es más, muchas veces al ser difundido de esta forma en redes sociales, genera el rechazo de quien lo recibe y pasa a ser un link más.

Por otro lado el desparramable cautiva a un público interesado en la información, el que luego difunde a contactos que tengan el mismo interés. Además, el permitir modificar el contenido llama la atención de la gente y disminuye la movilidad.

Una modalidad más rentable, pues genera un lazo de fidelidad más concreto con el contenido de su programa favorito y de paso ayuda a difundirlo. El canal gana con la cantidad de usuarios activos y el usuario recibe material de lo que más le gusta.

Hace más de 10 años, cuando se impuso el concepto y las herramientas del Web 2.0, el usuario pasó a ser un ente relevante para los contenidos que se generaban en la red. Ejemplos como el atentado del 11 de marzo en España, donde los medios generaron elementos de interactividad e inmediatez para el usuario, corrigiendo los errores de información cometidos con el atentado de las torres gemelas en Estados Unidos, grafican la importancia que ha derivado en el usuario al momento de generar un contenido.


Por los 90, cuando programas estelares como 'Viva el Lunes' marcaban sobre 30 puntos, la televisión no tenía la necesidad de prescindir de una herramienta como Internet. Pero hoy, cuando la gente enciende menos televisores, llega más cansada y su conectividad a través de celulares, Iphone o notebooks es mucho mayor, se convierte en una plataforma necesaria para captar la atención del usuario que decide pasar más horas conectado a Internet que a la televisión. Por ello, hoy es frecuente que el televidente participe de un producto televisivo a través de la crítica, comentarios, divulgación del contenido que observa o interacción directa gracias a las redes sociales que otorgan inmediatez.

Sin embargo, falta seguir integrando e involucrando de manera más activa al televidente. Desarrollar más herramientas para que puedan relacionarse con el producto, generando una fidelidad emocional con el material. El éxito o fracaso de un contenido está en manos del público, por lo que sus solicitudes, inquietudes, expectativas y comentarios deben ser tomados en cuenta. La utilización de herramientas sociales no debe ser una "mera" excusa, al contrario, los resultados que allí se observen deben ser considerados y las reacciones deben generar tema en las pautas de los programas de cada medio.


Entonces ¿en qué se debe poner énfasis? en lo que siente y piensa la gente al programa que sigue. El contenido es por y para cumplir con las expectativas del público, por lo que se hace necesario que sus demamandas no sean un simple "adorno" y se conviertan en generador de contenido e ideas para mejorar el producto televisivo.

martes, 10 de mayo de 2011

Como productor, primero me preguntaría cuáles son los objetivos que pretendo cumplir con el programa, tanto en las expectativas económicas como en la relación que se quiere llegar a tener con los fans.

En ése sentido, creo que escogería el modelo desparramable.

Siguiendo a Henry Jenkins, el considerar a los consumidores como agentes activos, capaces de agregar un nuevo valor a nuestros contenidos, permite cumplir con el objetivo principal de un viral: que pase por la mayor audiencia posible, bajo la óptica que ellos mismos compartan el contenido.

Sin embargo, el rol activo de una audiencia capaz de agregar un nuevo valor a nuestro programa facilita la fidelidad de ellos con el propósito de éste.
El contenido desparramable permite que los fans se apropien del contenido y lo lleven a una nueva dimensión, con un capital emocional que actúa como pilar motivacional para desparramar el contenido a toda su comunidad, agregando su propio significado.

El gran riesgo es que el contenido se modifique a tal punto que pueda jugarnos en contra, tergiversando por ejemplo el propósito del programa y los principios que los guían. Para evitar esto, creo que como productor facilitaría herramientas que permitan modificarlo, pero manteniendo ciertos límites, tal como el “pollo de Burguer King”.

A mi juicio, un viral cumple con la difusión de contenidos pero no es capaz de mantener las expectativas, pues de un momento a otro se pierden y el contenido deja de sorprender. Con el desparrame, las personas se sienten identificadas con “su nuevo producto”

Una de las formas más eficaces en la actualidad y que funciona como complemento de un producto televisivo -no necesariamente exitoso- para que alcance mayor notoriedad y buenos resultados, es lo que está ocurriendo en Internet. Y es que esta plataforma es un apoyo y respaldo al modo en que se da a conocer un programa, esto porque la inclusión de material extra, fotos, web cam, e inclusive nuevas historias del programa, derivan en una relación interactiva con el espectador y quienes están detrás de la pantalla.

Pero, ¿qué es esto?, ¿por qué es una buena opción la Web como una continuación de lo que ocurre en la televisión?

Ante la eventualidad de producir, o en este caso post producir un programa de televisión, el concepto de ‘desparramabilidad’ o ‘viralidad’ se ven enfrentadas, sin embargo se alza una victoriosa sobre otra, ¿cuál?, la ‘desparramabilidad’, ¿por qué?.

Pareciera ser que las razones son muchas y variadas, una de las principales y que proviene de Henry Jenkins en su libro: "If it doesn't spread it's dead", quien dice que la apropiación por parte de lo usuarios de un contenido que se transforma en algo que sirve para expresar significados es parte esencial de la ‘desparramabilidad’.

Es decir, al momento de realizar un programa televisivo, la creación de material extra por parte de los productores para que las personas puedan complementar lo que ven en la pantalla del living, se adueñen de este material y con los otros televidentes creen espacios determinados de desarrollo, de entrada y salida, además de que le impriman sus emociones a un contenido que fue creado y dirigido a la gente.

Finalmente todo lo anterior es vital para que el programa coseche éxitos futuros y ellos, la audiencia, lo promueva.



Para difundir un programa a través de la web, yo utilizaría el modelo “desparramable”.

Hoy en día, la cultura de la información ha cambiado radicalmente a como era en el pasado. Las personas o usuarios, sienten la necesidad de interactuar y responder, de entregar ideas, comentarios y críticas a quien les entrega un mensaje.

Y a través de este medio se puede interesar e incluir al público, ya que ellos mismos podrían participar de esta promoción, encontrando lo que buscan. Lo haría, claramente, con la intención de que los usuarios se “apropien” de mi producto, pudiendo intervenir en éste e incluso elegir y cambiar el secciones que tendría el programa. Así ellos mismos controlarían y darían forma a lo que quiero mostrar.
Esto les da la oportunidad de intervenir e integrarse en los medios, en este caso la web.

La idea es que la audiencia tenga mucho poder de decisión, incluso más que yo.
Es por eso que escogería el modelo “desparramable”, en vez de del “viral”. Aunque, si bien, este último modelo también tiene que ver con la difusión masiva de los mensajes, el público no tiene la posibilidad de intervenir ni ser parte de la historia, o producto como en el primer modelo. El “viral”, tal como su nombre lo dice, se transmite como si fuera un virus, se contagia el mensaje de persona a persona, este mensaje los usuarios se lo apropian con “cariño”, ejerciendo un capital emocional. Por lo que esta opción no serviría para lo que yo busco, ya que nadie podría tomarle cariño a mi producto si no lo conoce.Por ende, la decisión de elegir este primer modelo para promocionar mi programa a través de la web, sería por la clara razón que los usuarios hoy en día, tienen la opción de ver los programas que ellos quieren y además modificarlos a su manera.


Claramente escogería el modelo desparramable, pues hoy es necesario un tipo de medio que aporte espacios donde la gente se “apodere” de los contenidos, les otorgue sentido y capital emocional a estos y por tanto participe de manera activa. Los contenidos desparramables, como hemos visto en el texto de Henry Jenkins "If it doesn't spread it's dead”, proporcionan exactamente eso: personalización del material,  popularización del contenido y además traen beneficios tanto para el consumidor como para el productor.

La verdad es que hoy en día, dado el contexto digital en el que nos encontramos, el nivel de información que transita por la web es casi ilimitado, y además, cada vez más popular y de mayor “peso”, gracias al modelo viral y el desparramable. En el primero de los casos, el contenido web se transmite al igual que un “virus”, tal indica su nombre. El mensaje se contagia velozmente y sin alterar su contenido, de usuario en usuario. En cambio, en el segundo caso, el usuario se apropia del contenido, lo modifica según sus intereses, y lo comparte, dándole a este proceso un gran significado emocional. 

¿Cómo no va a ser mejor utilizar un modelo donde realmente exista una conexión con el público y donde las audiencias sientas que realmente, están impactando (creando o modificando) en el producto original?

Si bien es cierto el viral requiere menos trabajo y recursos, pues en el fondo es la audiencia la que hace todo, y beneficia con “publicidad gratis”, el modelo desparramable tiene un elemento, ya mencionado, que sin duda lo diferencia y le da valor agregado: el capital emocional (k). Ahora bien, yo creo que el ideal de cualquier productor es que un contenido desparramable se transforme luego en viral, para así alcanzar a una gran cantidad de personas, pero para eso, antes debe ocurrir el proceso de “apropiación” y otorgación de sentido al contenido que se “viralizará”. Si no ocurre esto, entonces es mejor que el producto abierto (el que se puede co-producir y compartir) siga llegando a nichos más pequeños.


Francisca Jara 

Los medios actualmente han sufrido cambios significativos debido a las nuevas tecnologías y soportes como lo es Internet. Debido a esto, ahora cualquier persona puede crear su contenido y subirlo a al red para que todos puedan verlo.

Los usuarios se han vuelto activos, en esta web 2.0. De esta manera los medios de comunicación están tratando de integrar y hacer participes a sus audiencias para mantenerlas cautivas, y que ellas mismas sirvan también como una forma de publicidad para el medio o programa.

En el caso de ser productor de post TV realizaría un estudio de que es lo que más le gusta al público y con que se identifica del programa, comercial, película, etcétera, para posteriormente producir un viral, con gran cantidad de material de su gusto, al cual el público tenga libre acceso para tomar prestado lo que quiera, dando e incentivando así la oportunidad de manipular el contenido a su gusto, entregándole un valor agregado al producto.

De esta manera, de la misma forma que el público se apropia del contenido se sienten integrado y también lo desparrama lo que se traduce en publicidad gratis y un producto popular como explica Jenkins que tiene que ser.

Por estas razones optaría por un viral, ya que tiene más características de masivo que un desparramable y lograría hacerse conocido en forma más rápida, si es lo suficientemente potente, ya que “cada día millones de personas dan origen a millones de ideas pero sólo algunas sobreviven”, explica el autor.

El desparramable no tiene como principal característica ser masivo, ya que un fan modificará el material a su gusto, con su propio estilo, en cambio el viral tiene como característica principal alcanzar la mayor cantidad de usuarios posibles en el medio y para esto estudia a su público antes.

Si bien un desparramable podría llegar a convertirse en un viral, tiene menos opciones de hacerlo por una cosa de planificación y estudio versus el propio gusto de un usuario.



Por Ángel García

Cuando se hace un programa de televisión, el fin comercial es que se aumente la audiencia, así lograr que los auspiciadores se peleen por poner su publicidad en tu espacio. En este ámbito, los productores se han abierto y están utilizando esta nueva herramienta que es Internet para crear un nicho y una necesidad de apropiamiento del contenido por parte del telespectador. Así, ayuda a enriquecer lo que se pone en la pantalla, además les empiezas a hacer un tipo de “cariñito” a tus fans.

Lo que propone Henry Jenkins es una lucha entre lo que es desparramable y viral. A mi parecer, empezar con una campaña viral es lo más aconsejable cuando no se tiene un programa establecido y que recién este empezando. Subir trailers, resúmenes de los capítulos del programa o backstage de las escenas en el sitio Youtube y después circularlos por las redes sociales puede ocasionar que se transmita rápidamente entre las personas. A pesar de que este modelo todavía sigue con su antiguo concepto de emisor-receptor, es más fácil llegar a las personas debido a que puedes entrar en un nicho que no ha sido explotado en la pantalla. Este “virus”, si el programa es bueno, se propaga ha cientos de personas en poco tiempo. Mucha gente se quedará pegado con tu vídeo y querrá saber más de él, buscándolo en la web o sintonizando tu programa. Es en boca en boca y con la ayuda de Internet apuntas a varias cabezas, es como una escopeta de largo alcance.

Lo que se busca es que muchas personas vean tu contenido, que les ayudes a llegar a ello.  Tiene que ser transversal, que gente de distintos estratos y edades logren verlo y captar su interés. Logrando este objetivo, será casi automáticamente el aumento de la audiencia de tu programa. Los personajes que hacen zapping irán a tu espacio y pararán más minutos para conocer el contenido.

En el modelo desparramable es más difícil, debido a que tu como productor de TV entregas a las personas el contenido. Sí es nuevo el programa, es muy difícil que los televidentes, en primera instancia, logren enriquecerse con el capital emocional. Este modelo está hecho para fanáticos, lo que tu objetivo de alcanzar más espectadores será reducido en este grupo. Además, si logras cautivar al público en general, los fanáticos llegarán solos y ellos se encargarán de desparramarlos. En ese momento, no prohibirles que se apropien de tu programa, dejar que hagan lo que quieran debido a que te generan una publicidad gratuita. Pero, a principios, enfocarse en la campaña viral más que nada.  

Como productor de post televisión utilizaría contenido viral para promocionar mi programa. Gracias a Internet está la posibilidad concreta de poder publicitar contenido sin tener que depender de terceros sino que sólo de la atención de una audiencia muy activa como es la de la Web 2.0.

La creación de contenido viral permite que la audiencia se cree expectativas y que siga constantemente lo que se está promocionando. El público debe saber de que se trata el programa, las sensaciones y la emotividad que espera generar.

Es mediante la “viralidad” que estos sentidos no se ven alterados. En cambio, al utilizar un contenido desparramable, el usuario podría perder en cierta forma el respeto por lo que el producto quiere transmitir al público.

Como pasa, por ejemplo, en el comercial de Old Spice y la versión desparramable expuesta en clases. En este homenaje de un DJ al famoso comercial, la atención de la audiencia se centra en otros aspectos que traspasan al producto.

Al crear canales para expandir contenido viral, se tiene más control sobre el propósito y si el contenido es original, la audiencia no se escapará, por el contrario, exigirá más.

De esta forma, mediante la “viralidad” se puede fomentar más el capital emocional que se pretende generar con el contenido porque el mensaje es más directo. En cambio, de la otra forma este capital se va perdiendo, lo que genera que se pierda el sentido del mensaje propuesto.


Por Ignacio Vásquez



Como productora de un programa de televisión, optaría por el modelo viral. Con una idea ingeniosa, entretenida, y que pueda acceder al capital emocional de las personas, se logra que mi programa o publicidad, genere una “necesidad” de ser compartida. Con esto además, se corre menos riesgo de que el mensaje que quiero entregar se altere, por lo que mi producto inicial – y por lo tanto, el producto deseado - estaría llegando a un número considerable de personas, sin la necesidad de invertir muchos recursos.

Estamos en una época en la que el Internet y las redes sociales, como Facebook o Twitter, se han tomado las comunicaciones, por eso hay que aprovechar este “boom” informático generando contenido que apele a las emociones de la gente y que de esta manera, nazca de ellos compartirlo.

El modelo desparramable, está más enfocado a los fanáticos, a un grupo segmentado de gente que le interesa exclusivamente lo que está viendo, por lo que no siempre es viral, y por lo tanto, puede llegar a un número menor de personas.

Por ejemplo, el comercial de Volswagen, donde aparece un niño disfrazado de Darth Vader, independiente de que la audiencia no se vea representada ni con la marca del auto ni con La Guerra de las Galaxias, el niño genera capital emocional en los espectadores, lo que hace que estos quieran esparcir el contenido y hacer que más gente lo vea. Esto finalmente beneficia a la marca, quien al haber creado contenido viral, permite que éste se esparza solo y genere un mayor alcance de personas, que pueden a su vez seguir compartiendo la información.

Para generar contenido desparramable, hay que tener más tiempo y de alguna manera, “ganas” para hacerlo. El contenido viral es más rápido, fácil, transmisible, masivo y sólo basta un post o tweet para que millones de personas puedan ver de qué se trata el contenido.

Las redes sociales como Facebook, Twitter o Youtube son utilizadas para diferentes propósitos en la actualidad. Los contenidos virales o “desparramables” están tomando un gran protagonismo en el mundo de la sociedad virtual.

Por lo mismo si fuese un productor de TV el modelo que seleccionaría sería “viral” ya que de esta forma penetraría en el público y de algún modo se infectarían, y así estos trasmitirían el mensaje a otros y mucha gente podría ver el contenido del programa de televisión. De este modo se puede usar el producto como una excusa para hablar de todo lo relacionado con el mundo de ese producto y generar interés, El viral se vincula directamente con la difusión masiva de los mensajes y si yo quiero que mi contenido sea visto por miles de personas, este es el mejor modelo para hacerlo.

El modelo “desparramable” podría elegirlo a continuación del viral, ya que encuentro que es fundamental para la continuidad de la trasmisión del material, pero primero tenemos que darlo a conocer masivamente, y una vez que el contenido halla “infectado” y generó el interés podemos persuadir al público para que intervenga y pueda hacer propio luego del populismo alcanzado anteriormente con el viral.

Hay que recordar que el modelo del contenido viral es preciso y conciso y la llegada es directa. Creo que es la mejor forma para llegar a mi fin como productor y hacerlo conocido. También hay que tener en cuenta al público, ya que son ellos el motor fundamental para que nuestro contenido se “viralice” y siempre hay que hacerlos sentir importantes, pues gracias a ellos el mensaje de masifica.

Las redes sociales son las encargadas de difundir mensajes y hacerlo como viral o desparramable, pero todo se puede lograr a través de la instantaneidad de estos, y por supuesto la capacidad que tienen de crear el capital emocional a todos aquellos que siguen y se sumergen en este mundo de contenidos masivos.



María José Pizarro C.

Por Javier Sánchez

Henry Jenkins nos dice: “If it doesn't spread it's dead” y claro, tiene razón. En la actualidad un programa de televisión, por ejemplo, es difícil que sea entendido y conocido sin su difusión y distribución en los distintos medios, más aún cuando posibilidades para esto son muchas. En el anterior blog lo vimos, la post tv ha llegado para quedarse y es realmente el terreno que se presta para lo que la gente realmente busca, como compartir contenido, interactuar, participar, la creación de comunidades sobre un determinado tema y donde, al parecer, no son todos iguales, porque allí se juntan el público en general, los fans y los conectores, importantes personajes en su calidad de poder llevar el tema, marca, producto o servicios a los demás individuos.

En primer lugar, hay que saber qué quiere la gente y cómo lo quiere, pero sin lugar a dudas hacerlos participes del producto final y ojalá en masa. Una manera de hacerlo es apelando a la sigla V.V.K o vanidad, voyerismo y capital emocional respectivamente. Las personas buscan verse reflejado en la televisión, buscan ver el acto sexual (los mirones) y además buscan la emocionalidad que entrega uno u otro contenido.

En este escenario, como productor de post televisión optaría difundir un programa de tv bajo el modelo viral, porque me ayudaría a alcanzar la masividad a corto plazo. Algunas ideas:

Hoy más que nunca las redes sociales juegan un rol fundamental. Son muchas y están al alcance de todos. Pero ojo, la idea no es volverse loco y lo más recomendable es ser responsable en su uso y respetuoso con ellas, porque como en un momento pueden jugar a favor, otro día pueden ser la plataforma de destrucción para un producto mediático.

Es necesario que las audiencias conozcan el programa por el medio tradicional que se pensó desde un principio para ser transmitido, la televisión. Que de ahí se masifique el producto por medio de las redes de comunicación. Facebook y Twitter, dos redes muy populares podrían jugar con la lógica del boca a boca, es decir, donde convergen miles de personas es posible que la información o contenido llegue a otras miles.

Generar una gran red de contactos, pegar el virus primero a nivel país, donde seguramente el contenido tendrá más valor y porque es más fácil llegar por distintos aspectos, entre ellos el idioma y lenguaje propio. Para luego extender esa red al extranjero.

La viralidad tiene el carácter de masivo y de hacer de los contenidos algo popular, lo que no tiene el desparramable al menos en un comienzo. Quizás sería oportuno viralizar el producto, que la gente lo conozca, lo mastique y sean ellos mismo los que juzguen, para bien o para mal.

En el mundo de esta post televisión los contenidos que circulan a través de la web son cada día más populares, ya sea en forma de virales o de forma “desparramables”. En el primero de casos, el contenido se transmite como si se tratara de un virus y se “contagia” de forma inmutable a otras personas, transmitiendo así un mensaje que viaja con rapidez de usuario en usuario; en el segundo caso, estos mismos contenidos que circulan en forma de virus son apropiados por los usuarios y convertidos en unos que tienen capital emocional.

Saber cuál elegir, depende de los fines que tenga la televisión. Ciertamente cuando se publica un contenido en la web no se piensa, ni se sabe, qué harán los usuarios con lo que les hemos proveído. Como hemos visto a lo largo del curso, muchos directores de cine o cadenas de televisión han creado formas de control sobre su contenido, manteniéndolos dentro de ciertos parámetros para no infringir algunas leyes sobre derechos de propiedad o que simplemente su trabajo no se desvirtúe.

Desde mi perspectiva, elegiría el modelo viral, puesto que su lógica de transmisión es rápida e intenta transmitir de forma clara y simple cuál es el contenido de mi programa. Pero, la idea es que eventualmente se transforme en un “desparramable”, ya que a través de la apropiación del contenido por parte de las personas se podría lograr llegar a otros niveles de usuarios. Por lo demás, se trataría de publicidad gratis para mi programa al ser los mismos usuarios quienes recomienden y compartan a través de diversas redes sociales mi contenido.

Sin embargo, debería existir una forma de agradecer o retribuir a este aporte que realizan los usuarios con nuestro contenido, no solo al viralizarlos sino que al apropiarse también de él, gracias al capital emocional que en ellos evoca. Como vimos también durante el curso, es importante hacerlos sentir parte del programa y entregarles, por ejemplo contenido inédito u otras perspectivas de las historias que no pueden ver a través de la telvisión. No es solo una forma de agradecer sino también de premiar al aporte que realizan a nuestro programa.


Claudia Silva L.

Creo que usaría el modelo Viral con un contenido interesante y pegajoso que atraiga a la audiencia, ya que permitiría tener mayor autonomía, control y dirección respecto a la gente que ve el programa e incentivaría para que difundan el contenido. Uno puede guiar al televidente respecto a lo que se desea difundir y es más fácil aplicar un modelo que permita interactuar los usuarios. Esto puede ser desarrollado a través de una plataforma prediseñada para difundir el programa o a través de sus cuentas de facebook o twitter, a través de un llamamiento global vía e-mails. Sin embargo, la verdad es que preferiría utilizar los dos recursos, ya que un programa desparramable da mayor libertad al receptor para desarrollarse y expresarse, lo que le permite participar y desarrollar un vínculo más cercano con el show. Por ejemplo que el programa promueva que los usuarios editen el show, o una parte de el, para que luego manden sus videos para ser exhibidos y realizar concursos y premiar al mas visto, al más entretenido, etc. Sin embargo al ser viral, también es un buen recurso, ya que es el programa el que entrega las herramientas y va guiando al televidente en un viaje, me imagino algo así como la interfaz interactiva de un Dvd o un disco de música pero que posea una estructura de programa de TV y una herramienta que lo enlace con facebook o alguna comunidad, para que el usuario pueda elegir si quiere o no difundirlo; y además tiene la capacidad de elegir qué sección del programa ver o qué entrevistados quiere ver o qué reportaje le interesa ver más. De esta forma el programa da la libertad de ser uno (el receptor) quien maneja el viaje a través del show. También, por ejemplo se pueden entregar dos finales distintos para que el usuario elija su alternativa o crear una estructura variable durante todo el programa que permita que el usuario sea el director de la historia o del show. Y quizás para terminar el show, incentivaría a la audiencia a editar y jugar con el contenido del programa para hacer algo novedoso.


Alejandro A. Vasquez Illanes

Yo, como productor de televisión, o post televisión, elegiría el modelo viral para difundir un programa por la web. Esto, por la simple razón de que el objetivo de los videos virales es llegar a más personas, que se vaya traspasando el video entre la gente, fans o no, pero que les llame la atención el contenido. Con un viral, el video se expandiría casi por obligación, pero para que pase eso, debe ser un material muy llamativo, potente y que capte las tendencias. Para así influir en el capital emocional del público y que éste se sienta tan identificado, de alguna u otra manera, que necesite mostrárselo a sus amigos o familiares.

No optaría por un modelo desparramable, porque éste no necesariamente es totalmente masivo. Puede llegar a convertirse en un viral, pero no es su principal característica. En estos casos, siempre son fanáticos los que ven el contenido y lo modifican, porque si no fueran fans, no tendrían los argumentos ni las intenciones para alterar el video. De todas maneras, esto tiene que ver con difusión, ya que de algún u otro modo se está expandiendo una información, el tema es que no masivamente. Y para mí, difundir un video es tratar de mostrárselo a la mayor cantidad de gente posible, por lo que con el modelo viral, que es más amplio, se puede llegar a diferentes públicos que lo analicen o disfruten desde distintos sentidos e incluso si es que le llega a algún fanático, éste puede hacer de él un video desparramable, al modificar su contenido.

Hoy en día, al estar inmersos en tanta tecnología y estar próximas a que todo funcione a en relación a la post televisión, es imposible no querer difundir un programa o contenido a través de la web. Eso es lo que la audiencia pide y por lo tanto es donde más se vende y gana. Los productores adquieren más rating, en el sentido de que la gente puede seguir por Internet ciertas series o algunos capítulos específicos. Por otro lado, le sirve a la publicidad, ya que aprovecha de poner avisos en las páginas web. También el público recibe beneficios, por el hecho de que se les está dando lo que ellos quieren y no a horas previamente estipuladas. Es una comodidad viciosa que se complementa con la cultura de la televisión y sus espectadores.

Como dice el título del libro de Henry Jenckins, "If it doesn't spread it's dead", eso vale sólo para los tiempos modernos de ahora, porque si se esparce, quiere decir que el material es conocido. Antes no se utilizaba esa expresión, porque la web no era tan primordial para difundir información. Hoy, no sólo es fundamental, sino que también irremplazable en términos de publicación.

Elegiría el modelo “desparramable”, ya que por lo que hemos visto en clases (if it doesn't spread it's dead) y los contenidos que muestra Henry Jenkins, se habla de que los consumidores son agentes activos y parte vital del proceso. Por ende la gente participa y se va dando una constante retroalimentación entre lo que quiere ver el televidente y lo que está dispuesto a mostrar quien lo produce.
El consumidor transforma los contenidos en relación a lo que ellos quieren ver y lo que se debe estar mostrando, aunque esto no siempre es compartido por la comunidad a la cual pertenecen estas personas. Pero estas rivalidades y distintas opiniones también son validas para el momento de seguir creando contenidos en la Web. Tener distintas visiones de algo, sobre todo, si es contenido siempre es importante, y se debe tener presente.
Es mucho mejor este modelo para difundir programas en la Web porque hay un constante diálogo o intercambio de ideas, de donde se pueden ir sacando más de éstas y modificando lo que nosotros como productores pensamos que podía funcionar. Por otra parte ellos tienen el poder de ir cambiando de inmediato el contenido otorgado.
No escogería el modelo viral, porque esto se quedó más en lo clásico, y lo que las personas buscan, en su mayoría es lo nuevo, lo que la está llevando y donde puedan participar de manera activa. Y esto, como dice Henry Jenkins, es lo que pasa con el modelo “desparramable”, el usuario se apropia y crea lazos con lo que está haciendo, de manera que permanece comprometido.
Por otra parte este modelo elegido, hace que se tomen nichos que no han sido explorados aún, por lo que produce que sea mucho más cercano a las personas, no pone límites, es la audiencia la que tiene el poder absoluto y gracias a ellos se obtiene gran parte del éxito del producto final.
Lo más importante en este modelo es la comunicación que se genera entre los usuarios y los productores del programa, y en este caso de un programa o serie en la Web, esto es indispensable a la hora de trabajar, donde no lo hacemos solos, sino que con ellos, en conjunto con la audiencia.


Carolina Escaida Yáñez.


lunes, 9 de mayo de 2011

Por Felipe Passi

Como están las cosas hoy en día - un mundo globalizado y absolutamente conectado a la gran matriz que se llama internet - crear contenido, hacer publicidad o simplemente hacer lo que se te dé la gana en la red tiene mucho éxito hasta con pocos recursos incluso.

No es difícil encontrar hoy a través de la red social twitter a gente haciendo programas de TV por ellas. Incluso famosos, aprovechando la gran cantidad de seguidores con los que cuentan, ven como un gran nicho para atraer auspiciadores creando un espacio de lo que se les ocurra con, público seguro avalado por su popularidad.

Es en este marco en el que hoy hacer TV por internet, si bien aún no se convierte en “grito y plata”, es rentable, atrae a mucha gente y puede influir en la audiencia. Y bien vale la pena recalcar, a bajo costo.

Es por eso que hoy en día existen dos maneras o tipos de crear contenido en la red. Una es la viral, que es cualquier tipo de contenido que se expande - como bien lo dice la palabra – de manera viral a través de internet. Ya sea con alguien que creo ese contenido con algún objetivo o simplemente lo creó, se masificó por algún motivo en especial.

La otra forma, es la “desparramable” que es prácticamente lo mismo, pero el contenido publicado puede ser adquirido por un usuario de la red y ser transformado de la manera que sea para seguir “infestando” la web.

Según mi punto de vista, esta es la mejor manera para difundir un programa de tv en la web, pues los que son adictos al internet y fanáticos de un determinado tema, se preocupan de divulgar el contenido que uno le pueda entregar y así, tanto el que crea algo como el que puede modificarlo – para bien y para mal- gana. El primero por la difusión de su material y el segundo en adquirir fama en la web, porqué no dinero y ser feliz con lo que está haciendo.