Como productor, primero me preguntaría cuáles son los objetivos que pretendo cumplir con el programa, tanto en las expectativas económicas como en la relación que se quiere llegar a tener con los fans.

En ése sentido, creo que escogería el modelo desparramable.

Siguiendo a Henry Jenkins, el considerar a los consumidores como agentes activos, capaces de agregar un nuevo valor a nuestros contenidos, permite cumplir con el objetivo principal de un viral: que pase por la mayor audiencia posible, bajo la óptica que ellos mismos compartan el contenido.

Sin embargo, el rol activo de una audiencia capaz de agregar un nuevo valor a nuestro programa facilita la fidelidad de ellos con el propósito de éste.
El contenido desparramable permite que los fans se apropien del contenido y lo lleven a una nueva dimensión, con un capital emocional que actúa como pilar motivacional para desparramar el contenido a toda su comunidad, agregando su propio significado.

El gran riesgo es que el contenido se modifique a tal punto que pueda jugarnos en contra, tergiversando por ejemplo el propósito del programa y los principios que los guían. Para evitar esto, creo que como productor facilitaría herramientas que permitan modificarlo, pero manteniendo ciertos límites, tal como el “pollo de Burguer King”.

A mi juicio, un viral cumple con la difusión de contenidos pero no es capaz de mantener las expectativas, pues de un momento a otro se pierden y el contenido deja de sorprender. Con el desparrame, las personas se sienten identificadas con “su nuevo producto”