Cuando se hace un programa de televisión, el fin comercial es que se aumente la audiencia, así lograr que los auspiciadores se peleen por poner su publicidad en tu espacio. En este ámbito, los productores se han abierto y están utilizando esta nueva herramienta que es Internet para crear un nicho y una necesidad de apropiamiento del contenido por parte del telespectador. Así, ayuda a enriquecer lo que se pone en la pantalla, además les empiezas a hacer un tipo de “cariñito” a tus fans.

Lo que propone Henry Jenkins es una lucha entre lo que es desparramable y viral. A mi parecer, empezar con una campaña viral es lo más aconsejable cuando no se tiene un programa establecido y que recién este empezando. Subir trailers, resúmenes de los capítulos del programa o backstage de las escenas en el sitio Youtube y después circularlos por las redes sociales puede ocasionar que se transmita rápidamente entre las personas. A pesar de que este modelo todavía sigue con su antiguo concepto de emisor-receptor, es más fácil llegar a las personas debido a que puedes entrar en un nicho que no ha sido explotado en la pantalla. Este “virus”, si el programa es bueno, se propaga ha cientos de personas en poco tiempo. Mucha gente se quedará pegado con tu vídeo y querrá saber más de él, buscándolo en la web o sintonizando tu programa. Es en boca en boca y con la ayuda de Internet apuntas a varias cabezas, es como una escopeta de largo alcance.

Lo que se busca es que muchas personas vean tu contenido, que les ayudes a llegar a ello.  Tiene que ser transversal, que gente de distintos estratos y edades logren verlo y captar su interés. Logrando este objetivo, será casi automáticamente el aumento de la audiencia de tu programa. Los personajes que hacen zapping irán a tu espacio y pararán más minutos para conocer el contenido.

En el modelo desparramable es más difícil, debido a que tu como productor de TV entregas a las personas el contenido. Sí es nuevo el programa, es muy difícil que los televidentes, en primera instancia, logren enriquecerse con el capital emocional. Este modelo está hecho para fanáticos, lo que tu objetivo de alcanzar más espectadores será reducido en este grupo. Además, si logras cautivar al público en general, los fanáticos llegarán solos y ellos se encargarán de desparramarlos. En ese momento, no prohibirles que se apropien de tu programa, dejar que hagan lo que quieran debido a que te generan una publicidad gratuita. Pero, a principios, enfocarse en la campaña viral más que nada.