Claramente escogería el modelo desparramable, pues hoy es necesario un tipo de medio que aporte espacios donde la gente se “apodere” de los contenidos, les otorgue sentido y capital emocional a estos y por tanto participe de manera activa. Los contenidos desparramables, como hemos visto en el texto de Henry Jenkins "If it doesn't spread it's dead”, proporcionan exactamente eso: personalización del material, popularización del contenido y además traen beneficios tanto para el consumidor como para el productor.
La verdad es que hoy en día, dado el contexto digital en el que nos encontramos, el nivel de información que transita por la web es casi ilimitado, y además, cada vez más popular y de mayor “peso”, gracias al modelo viral y el desparramable. En el primero de los casos, el contenido web se transmite al igual que un “virus”, tal indica su nombre. El mensaje se contagia velozmente y sin alterar su contenido, de usuario en usuario. En cambio, en el segundo caso, el usuario se apropia del contenido, lo modifica según sus intereses, y lo comparte, dándole a este proceso un gran significado emocional.
¿Cómo no va a ser mejor utilizar un modelo donde realmente exista una conexión con el público y donde las audiencias sientas que realmente, están impactando (creando o modificando) en el producto original?
Francisca Jara