A las personas no les interesan los programas donde creen que saben todo de su público.
Creo que uno de los actuales programas que responde y reúnen los principios básicos de la inteligencia colectiva, es "En su propia trampa" de Canal 13.
Este programa logra generar una empatía con el público, se ve reflejado en cada una de las situaciones y se nota la hora de ver ratings que hace muchos años no se veían.
Con este formato lograron entrar en la vida cotidiana de las personas en un tema que es muy complicado, porque nos da vergüenza decir que nos han estafado. Pero al ver a otros que están viviendo lo mismo que nosotros, cambia nuestra perspectiva, lo comentamos. Incluso en las redes sociales se puede ver este fenómeno, dónde hay muchos comentarios después de cada programa.
Se podría afirmar que se está desparramando por las redes sociales. Las personas están logrando la cercanía que hacía falta en los programas. Un ejemplo fallido, y donde han tenido que reestructurar todo es "40 o 20", el nuevo dating del 13. A la gente no le gustó, lo castigan a diario por las redes sociales y han decidido cambiar el formato.
Todo cambia con la economía afectiva, que menciona Jenkins. Si a las personas no les gusta, no lo ven y no venden el producto como el productor quisiera. Los auspiciadores se van y finalmente el programa sale del aire.
Lo principal para poder lograr la convergencia necesaria es que los productores sean capaz de generar una reciprocidad y una identificación tal con la audiencia que quede demostrado al ser desparramado y recompensado de manera afectiva. Sólo de esta manera el futuro se puede vislumbrar más claro. La televisión chilena recién está aprendiendo y entrando al nuevo paradigma pos-tv.
Cristopher Vásquez.
miércoles, 15 de junio de 2011
Cambia... todo cambia
Publicado por
Equipo DeLate
7:17
Las distintas experiencias de la T.V
Publicado por
Historia en celuloide
2:52
Los cambios que están ocurriendo con la post-televisión son bastantes, la idea es determinar cuál es la manera más efectiva de que el “producto” o programa converja de la mejor manera con las distintas plataformas, como internet o cualquier producto de la era 2.0. Es decir, mientras más conectados más servicios se ofrecen, o sea mayor cantidad de negocios incluyen a la televisión, que están fuera de la mera transmisión. Obviamente, para llegar a esto se necesita de un gancho y generalmente éste es el factor emocional de la audiencia, es decir todo se transforma en lo que llama Henry Jenkins como: La economía afectiva.
Sin dar más detalles de lo que significa el hecho de que la post tv traiga consigo una serie de cambios, hay que ir un poco más allá y reconocer cuál es el nivel de poder que tienen los consumidores hoy en día y cómo la industria ha tenido que ir adaptándose a los “fanáticos”. Cómo plantea Henry Jenkins en una parte de su libro y que es lo que defiende la audiencia a la hora de que su serie favorita ya no se transmite más, justamente que éstas no se corten por baja audiencia, sino que se fijen en el nivel de fidelidad que tienen algunas de éstas. Es aquí donde entra la economía afectiva, que a simple vista parece muy efectiva, pero que conlleva una serie de trabajo del que recién se están dando cuenta (por lo menos acá en Chile).
El cambio que se está produciendo trae consigo una serie de interrogantes, que de cierta manera tienen un carácter ideológico. ¿Hasta qué punto dejamos que se inmiscuyan en nuestros gustos? Y ¿Cómo nos damos cuenta que la industria a través de nuestra fidelidad hacia nuestros productos nos comenzará a guiar a favor de sus propios intereses? Se sabe que cuando el público es fanático de un programa sí se queda viendo los comerciales y se interesan en ellos. Eso ocurre también por otro fenómeno, éstos también se ofrecen como “experiencias de vida”, en el que te puedes sentir identificado en el que el producto no te lo ofrecen como “propaganda” política, sino que éste se puede vivir. Y es justamente ahí dónde entran los programas de televisión, que son representantes de éstas experiencias que finalmente son marcas tratando de vender sus productos.
Si bien se puede creer que la audiencia de cierta manera comenzará a controlar el contenido de los programas, precisamente no es lo que puede ocurrir. Sino que más bien como ha ocurrido durante casi todo el siglo pasado y el actual, todo va determinado por un contexto. Y el contexto actual se ve muy disperso, por lo que la labor de la televisión para converger junto a las nuevas tecnologías (sobre todo hoy en día las móviles), es tratar de juntar todo ese revoltijo. Suena difícil, pero ese es el contexto actual.
El punto es tal cual lo plantea Henry Jenkins con el hecho de “impresióname” “(…) decide qué, cuándo y cómo lo ve. Es itinerante, está libre de compromisos con series concretas y se va dónde se le antoja”. Aquí está el punto que definirá la televisión que se está viviendo en otros países, pero, que acá en Chile aún no se mueve tanto como se quisiera. El asunto es si tenemos la posibilidad de cambiar canales en los comerciales o incluso de saltarlos, por qué debería quedarme en el tuyo. No se debe subestimar al fanático, sino que aprovechar esa capacidad que tiene de establecer una relación a largo plazo con el producto, que obviamente para sostenerse vendrá ligado a otra “experiencia” que será asociada con una marca.
Los contenidos de los programas no cambiarán mucho, el humor va a ser el mismo, sino que son las distintas experiencias posteriores las que enriquecerán al producto final, que se venderá como experiencia de vida. Obviamente y como en todos los rubros, puede ser que el dinero y el éxito cieguen y sobre todos las series, a veces se transformen en fórmulas, que después de un tiempo van cayendo por su propio peso y que duran lo que tienen que durar.
Diego Alonso Méndez Mora
martes, 14 de junio de 2011
Es hora de mutar
Publicado por
Casa de Reposo "Golondrina"
20:54
Post TV: un nuevo desafío para los géneros televisivos
Publicado por
Javier Aramburu (GURU)
18:17
Como hemos visto todas estas clases, el contenido desparramable representa una nueva manera de enfocar el papel que desempeñan las audiencias dentro de un modelo televisivo que se apoya en nuevas formas de hacer televisión.
Sabemos que generan un compromiso con la audiencia, la cual tiene poder y es parte fundamental del éxito del programa. Sin embargo, sabemos que existe una gran diversificación de géneros televisivos y, como todavía estamos bajo un proceso de remediación, resulta muy complejo encontrar una “receta perfecta” para desarrollar esta nueva manera de hacer televisión.
Cada género televisivo tiene una forma muy particular, en cuanto a contenidos y la manera de interactuar con los televidentes, si es que los consideran. Con un modelo desparramable, los diversos géneros deberán adaptarse a esa nueva estructura incorporando al los televidentes, pero ¿de qué manera?.
Por ejemplo, un noticiero no puede usar las mismas estrategias que un reality, pues la manera de abordar a la audiencia es muy distinta. En el primero privilegian el carácter informativo, en cambio en el segundo la entretención. Obviamente que el tipo de participación será distinto, pues uno podrá hacerlos partes de la investigación periodística, como es el periodismo ciudadano, y en el otro, podrían interactuar a tiempo real con los integrantes del programa.
No debemos olvidar que lo fundamental aquí, más allá de la forma en que se adaptarán los géneros, es entender el trasfondo de lo que se busca al entregar mayor protagonismo a la audiencia en su experiencia con el programa, y la manera en que ellos aportarán en éste (K).
Creo que el gran secreto será facilitar las herramientas para que la audiencia pueda participar de ellos, por ejemplo, si es un noticiario, agregar programas de facilísima edición online de los videos que la misma gente graba, y los más importantes subirlos cada noche. O en los realitis, agregar opciones para que los televidentes puedan diseñar nuevas pruebas y desafíos para los competidores.
Estos son algunos ejemplos, pero insisto que para hacer post-tv es necesario, antes que todo, reconfigurar la manera en que los géneros se relacionaban con la audiencia, facilitando las herramienta para su aprticipación y no limitándolas, por mucho que se distorcionen el interés de los productores, como el fenómeno spoilers de Survivor, planteado por Henry Jenkins en Convergence Culture, y que ya hemos tratado en este blog. Lo importante aquí es tener bien contento a las audiencias para que así comience el desparrámo.
Enfocar la mira, transformarse, mutar y ganar
Publicado por
Pasión por la música
17:43
Por Felipe Passi Olivares
Hoy en día, en lo que a la televisión e internet se refiere, se está produciendo un dramático cambio. Un cambio en la TV acarreado e impulsado por la transformación y evolución que sufrió la web hacia el internet 2.0 o 3.0 como ya le llaman algunos.
Ese impulso para que la TV tradicional cambie viene de la mano de las mejoras tecnológicas (como el DBOX, por ejemplo) y la crecida del uso de redes sociales, pero, ¿Qué hay que hacer para no fracasar y caer en el intento de transformarse y vestirse de nueva o post televisión?
Hay varios puntos a analizar en este sentido. Partir por la clave de seleccionar el nicho de gente al que va a ir dirigido mi nuevo producto, ya que con este paso, puedo armar todo el espectro que tengo que cubrir. Uno de ellos, por el cual se parte, es el contenido. Conocer los géneros y estructura, a quién irá dirigido, pensar en los auspiciadores que también vayan relacionados con lo que voy a hacer. Vincular mi nuevo contenido con las herramientas actuales, dejar atrás la rigidez de la vieja televisión y enlazarme con la nueva convergencia. Encontrar a toda gente lo que hoy la audiencia está pidiendo (K).
Por ejemplo, cómo adaptar el programa más exitoso de la televisión chilena en el última tiempo, Mi nombre es, de Canal 13, a la post TV. Ya sabemos lo que busca la gente, programas que emulen a American Idol, el gran programa busca talentos que ha tenido éxito mundial. Mi Nombre Es debe seguir ese ejemplo, relacionarse más allá que los mensajes de texto, crear episodios para internet en los que se puedan ver las audiencias no exhibidas en TV, hacer un mini programa con los que hacen de jurado, buscar con el esquema tradicional de la TV y volcarse para valorar nuestra web, que es donde hoy está la mayoría de la audiencia, para atraer publicidad, como fue el caso de “Los 80”. Un espacio en la web donde mostraban cosas extra a la serie, costaba harto dinero a los avisadores.
Todo esto para cumplir el círculo que dice: Programas que reflejan intereses de la audiencia Fans felices y compran productos avisados ahí Programas permanecen más tiempo al aire.
Ahí está el nuevo desafío, hay que ser activos para encontrar lo que busca la audiencia, segmentarlo y lograr encontrar el (K) para poder entregarlo bajo nuevas experiencia transmediales y asincrónicas, entregándole al público lo que quiere ver, cómo y cuando quiera.