Beatriz Sánchez Z.

Está zanjado. A lo largo de los últimos años, hemos descubierto cómo la televisión se ha enfrentado al desafío diario de mutar de acuerdo a las necesidades de la industria y los consumidores. Los gustos y prioridades del televidente aumentan con los años, las nuevas tecnologías y, por sobre todo, con los lazos afectivos y emocionales que logran desarrollar con algún producto televisivo.

Ya no se trata de simple recepción. Por hoy, el público busca participación activa en los contenidos, tener la opción interactuar de forma directa y conocer datos sobre el producto televisivo que siguen a diario. Necesitan fortalecer ese lazo y por lo mismo, la televisión se ha visto en la necesidad de cambiar, con la finalidad de suplir las necesidades de un televidente que con el tiempo se vuelve más exigente e informado. Internet, es un claro complemento y no se puede obviar. Es una plataforma rica en información y posibilidades para expandir y desparramar un contenido, por lo que la televisión tradicional debe enfocarse en incluir recursos en ella y comprender que hoy (cómo lo reveló un estudio de la corporación Latinobarómetro) Chile es el país con más conectividad en América Latina con un 58% de personas conectadas a la red.

Y esa es la clave: utilizar la plataforma web y, a través de ella, entregar un producto de calidad que le permita a nuestro nicho interactuar y participar de lo que más les gusta. Un ejemplo de ello fue “Buscando a Elisa”, web show desarrollado por TVN para su serie nocturna “Dónde está Elisa” y que se posicionó como un producto exitoso. La gente entregó gran sintonía y fidelidad a la teleserie, por lo que premió un producto que entregaba interactividad (a través de twitter, preguntas al aire, concursos) y la posibilidad de poder ver adelantos y detalles de los nuevos capítulos.
La televisión debe dejar de ser transversal y entregar una comunicación más horizontal con su televidente. Observar, determinar un nicho, conocer las necesidades del auditor, estudiar sus acciones y gustos. El consumidor es fiel, pero en la medida que esa lealtad sea recíproca. Si los productores de televisión los ven como simple público y no entregan productos de calidad, los avances en la materia quedarán estancados y el público preferirá emigrar.