Por Ignacio Vásquez M.
El modelo tradicional de televisión va quedando atrás poco a poco y todos sus ejes también se van transformando como lo es la publicidad. La Post TV está irrumpiendo y con ello está imponiendo su paradigma. Son los nichos a quienes va dirigido el contenido quienes, a su vez, juegan un rol fundamental en la publicidad en este nuevo modelo.
El capital emocional es una herramienta clave en la creación de contenido. Dar importancia a quiénes consumen el producto es vital para éxito de este. La formula añeja de interrumpir el clímax de un programa daba pie para que la audiencia se “enojara”. Esta “rabia” surgía tanto hacia tanto con los auspiciadores como con el canal. Tener una mala experiencia con la marca en el primer caso y provocando el repudio del público con el simple pero despreciable gesto de cambiar de canal.
En este nuevo escenario, las marcas tienen mucho que ganar con respecto a la promoción de sus productos. Como la Post TV está enfocada a un público de nicho, el acceso y la penetración de las corporaciones hacía a posibles consumidores no será tan amplia. El nuevo modelo permitiría hasta una reducción de gastos en las marcas. Esto porque en la TV tradicional el impacto y masividad (mayor rotación de comerciales) debía ser mucho mayor lo que aumentaba el precio y generaba un “enojo” de los televidentes.
Las marcas ahora tienen que ser parte de la experiencia de los usuarios. Deben estar ligadas a momentos históricos y por sobre todo a las emociones en general. De esta manera, serán los mismos usuarios quienes propaguen este contenido publicitario. No con la preocupación del producto en sí sino con la experiencias que les remite. Es por esta razón que el material se va haciendo desparramable o viral.
Mi idea se centra en que yo soy el productor de un programa de música que se transmite por streaming semalmente. Dentro de mis auspiciadores se encuentra la reconocida marca de instrumentos Fender. Hace pocos días se confirmó el concierto de Red Hot Chili Peppers para fines de Marzo. El concurso será regalar el bajo de Flea (bajista) autografiado por él mismo.
La forma de promocionar este concurso sería grabar al músico tocando sus particulares solos. Él desafiará al chileno que pueda hacer la secuencia completa y más parecida a su estilo. Este video será viralizado. La gran fanaticada de este grupo en Chile es relevante y Flea es el personaje más llamativo de la banda, sin duda, tendría una gran repercusión. Aparte, no sólo se promocionaría el producto sino que mi programa también.
Será el mismo bajista quien elija al ganador. Además el afortunado será invitado al concierto y su talento desparramado por Internet. De esta forma, se busca el capital emocional por medio de la participación de los usuarios al sentirse un músico del mismo nivel que Flea. También por lo que genera el grupo dentro de la audiencia, y por último la contingencia respecto a la proximidad del recital.
Por su parte, Fender para los usuarios pasaría a ser más que una marca de instrumentos musicales. Por medio de la entrega de experiencias como la recién propuesta empiezan a generar sentimientos más arraigados.