Por Carolina Escaida Yáñez

Es real que el mundo de la publicidad está cambiando o probablemente ya cambió. Hoy la gente quiere sentirse parte de un algo que está sucediendo, que está ahí. Las personas se ven cada vez más identificadas con lo que les gusta, quieren vivir las emociones que cosas tan simples como productos o programas les provocan.

Por ejemplo en un programa de música se hace una publicidad de una guitarra que utiliza una conocida banda, y que es lo que hacemos es crear pertenencia de ese instrumento. El público va a querer tenerla y participarán por ganársela. Pero a la vez ellos están siendo participes también porque nos cuentan sus experiencias, por lo tanto están compartiendo sus vivencias con todo quien vea el programa.

Acá se está dando lo que vimos en clases, los denominados Lovemarks. Estamos entrando en la vida de las personas. Ahora contar nuestras experiencias, no sólo queda ahí sino que te sirve para ganarte la guitarra de tu banda favorita.

Todo esto forma parte de la nueva forma de ver televisión. Además hoy esta nueva forma posee nichos, nichos donde queremos llegar como productores de un comercial. La nueva televisión se está enfocando en estos grupos para hacer una mejor publicidad de sus productos y que lleguen de manera correcta a sus públicos respectivos.

Otro punto importante en los comerciales de la post tv es la viralización por medio de las redes sociales, son Facebook y Twitter plataformas muy relevantes en esta nueva forma de hacer la televisión.

Las marcas tienen y deben que ser parte de las experiencias que viven los usuarios. Tiene que provocar algo la publicidad para que sean los mismos usuarios los encargados de hacer parte a las demás personas para que vean el comercial. La mejor manera de ser parte de la nueva televisión, es apelar a las emociones, que inspiren algo para que esto se transmita de la forma debida para ser consumida.
No nos queda más, que como consumidores, adaptarnos a todos los cambios que las nuevas tecnologías nos tengan preparada.