La televisión ya no es la de antes, esto, como consecuencia del desarrollo tecnológico que además ha hecho que las generaciones vayan cambiando. Por lo que no se trata sólo de un cambio técnico, sino que más bien cultural.
Asimismo, los programas de televisión han estado tratando de incluirse en este proceso de transformación, centrándose en que los espectadores ya no disfrutan de la misma manera a como lo hacían hace diez años. Antiguamente, los programas tenían un formato específico que se mantenía durante toda la temporada, variando con respecto al género de ese programa televisivo. La mayoría era igual, ya que eso era lo que vendía. Durante los minutos de transmisión, se mostraban ciertos comerciales (auspiciadores) que le traían el ingreso fundamental al programa. Además de que lo que cuando el rating mostraba, por ejemplo, 30 puntos, significaba que al programa era popular, pero eso ya no es parámetro, porque puede que las personas estén viendo el programa a través de Internet, en donde el rating no cuenta. Alguna de las razones de por qué la gente prefiere ver series, películas, entre otros, con el computador, es porque se salta la publicidad y puede ver su elección a la hora que quiera.
Por eso es que los productores han decidido seguir hacia dónde va el público. Tomándolos más en cuenta y incorporando sus comentarios. La audiencia hoy no sólo es espectadora, sino más bien interactores, por lo que hay que considerarlos como tal y como parte relevante del proceso de creación y/o difusión, porque ya la relación productor-consumidor es horizontal y no tan jerárquica o vertical. Ellos quieren participar por redes sociales, llamados telefónicos, mails, entre otros, pero de alguna manera que haga que se sientan partícipes del procedimiento.
Esta fusión de medios hace que la nueva cultura de convergencia, en donde se mezcla de Internet con televisión, sea la base desde la cual se debe comenzar para crear formatos de programas o modos para incluir publicidades. Por el simple hecho de que los receptores consumen esos productos y cada vez menos la televisión tradicional. Esta post televisión tiene comunidades en vez de, simplemente, público. Éstas se generan a partir de temas geográficos, gustos o intereses, además de ser quienes publicitan los productos como fans. Son ellos el foco de atención de los productores, ya que representan el objetivo comercial y social, de publicidad y populismo, respectivamente. Hay que encontrar nuevas formas de entrar a la vida del público, por ende, se debe que integrar la publicidad con el contenido, de tal manera que inspire a los destinatarios y los haga aspirar a tener o ser, lo que se está “vendiendo” en el programa. Ese es el desafío. Y así se estará comercializando durante el período de transmisión, sin necesariamente ir a tandas, que pueden hacer que el usuario cambie de canal. Como consecuencia de eso, se estarán creando comunidades en torno a marcas.
Sin embargo, también hay que entender que el capital emocional (K) está relacionado directamente con la toma de decisiones de los consumidores y asimismo con las motivaciones económicas (commodity), aspecto que los productores deben tener en cuenta. Ya que, hoy en día, un individuo ve lo que quiere ver y no se satisface solamente con lo que hay si es que no cumple sus expectativas, sino que busca hasta que encuentra (en la actualidad puede hacer eso, porque existe más variedad). En ese caso, el K de esa persona se transforma en commodity, porque si no se está “comodificado” no hay valor comercial y sin éste, el interés de la persona no tiene lugar en los medios. Es un círculo vicioso en el que los programas muestran intereses de los fans, por lo tanto ellos están felices y compran productos avisados en los programas, en definitiva los programas se quedan más tiempo en el aire.