A las personas no les interesan los programas donde creen que saben todo de su público.
Creo que uno de los actuales programas que responde y reúnen los principios básicos de la inteligencia colectiva, es "En su propia trampa" de Canal 13.

Este programa logra generar una empatía con el público, se ve reflejado en cada una de las situaciones y se nota  la hora de ver ratings que hace muchos años no se veían.

Con este formato lograron entrar en la vida cotidiana de las personas en un tema que es muy complicado, porque nos da vergüenza decir que nos han estafado. Pero al ver a otros que están viviendo lo mismo que nosotros, cambia nuestra perspectiva, lo comentamos. Incluso en las redes sociales  se puede ver este fenómeno, dónde hay muchos comentarios después de cada programa.

Se podría afirmar que se está desparramando por las redes sociales. Las personas están logrando la cercanía que hacía falta en los programas. Un ejemplo fallido, y donde han tenido que reestructurar todo es "40 o 20", el nuevo dating del 13. A la gente no le gustó, lo castigan a diario por las redes sociales y han decidido cambiar el formato.

Todo cambia con la economía afectiva, que menciona Jenkins. Si a las personas no les gusta, no lo ven y no venden el producto como el productor quisiera. Los auspiciadores se van y finalmente el programa sale del aire.

Lo principal para poder lograr la convergencia necesaria es que los productores sean capaz de generar una reciprocidad y una identificación tal con la audiencia que quede demostrado al ser desparramado y recompensado de manera afectiva. Sólo de esta manera el futuro se puede vislumbrar más claro. La televisión chilena recién está aprendiendo y entrando al nuevo paradigma pos-tv.

Cristopher Vásquez.