Para lograr que los usuarios generen, comenten y compartan contenido tiene que existir una mayor masificación con respecto a la utilización de herramientas tecnológicas. Al difundir este tipo de conocimiento en la audiencia, ésta se sentirá respaldada y guiada a crear este tipo de contenido.

Con respecto a la transformación del público pasivo en interactores, lo más importante es el tipo de contenido que se les presenta a éstos. Para que exista ese feedback, es necesario crear programas que representen y que se centren en los problemas y sobretodo en la cotidianidad de la gente (problemas reales).

El contenido propuesto en televisión cada día se aleja más de aquello y no permite que la audiencia se identifique, comparta, ayude y denuncie sus molestias con esta cotidianidad.

Desde luego hay que dar un giro, con respecto, al objetivo de la televisión impuesta en los últimos años: entretener a una audiencia pasiva. Con el surgimiento de contenido para Internet, la televisión pasaría a estar al servicio de la gente para que ésta participe, comparta sus molestias, y de este modo, crear contenido exitoso.

Para tener un acercamiento adecuado a lo que espera la audiencia, es importante también tener en cuenta sus necesidades y gustos. A través de estos elementos, la televisión en Internet puede poner en su banda una serie de comunidades que en los medios tradicionales no tienen espacio de participación. Al incluirlos, éstos mismos ayudarán y compartirán contenido propio de sus gustos.

El desafío está en explorar e investigar sobre estos diversos gustos, necesidades y tendencias que se han multiplicado gracias a la aparición de Internet.


Por Ignacio Vásquez