Hoy en día son muchos los sitios de interés en internet que mantienen la atención de los consumidores hasta el punto de crear una obsesión.
Hace algunos años eran muy pocas las personas que tenían acceso a la red y para que decir quienes podían tener computadores en sus viviendas. Sin embargo se creó un sin numero de sitios en donde se podía encontrar respuestas a todo, ayudar en las tareas, descargar música, o simplemente pasar un rato agradable. ¿Pero cómo este suceso pudo penetrar en nuestras vidas? El hombre tiene necesidades y una de las más importantes es comunicarse, nunca supo bien como hacerlo, pero de algún modo lo logro frente a una pantalla dirigiendo un mouse que lo hacía disfrutar de múltiples experiencias y sin tener que enfrentar a nadie en persona... ¿que mejor?
La web es la responsable de que los usuarios sean capaces de generar contenido y lo hacen porque encontraron un lugar en donde pueden expresarse, comentar, compartir temas y pensamientos. Se genera interés y se amplían los intercambios culturales. Ya no existe lo desconocido, sólo basta hacer un clic y todo se torna cercano, amable e inclusive se evidencia el deseo de generar más opinión pública.
Los cambios culturales deben cruzar fronteras, llegar hasta el lugar más escondido del mundo y pensar que lo que está en la red puede leerlo cualquier persona en cualquier sitio.
La forma de hacer televisión hoy en día busca insertarse en este medio que necesita alimentarse de información pura. La interactividad entre dos o más individuos acerca a las personas a los medios, es este punto el que la televisión (abierta) tiene debilidades. De algún modo es arbitraria a la hora de presentar los programas a la audiencia, sólo le permite elegir el tiempo de lo que duran, pero no el contenido de lo que ofrecen. La monotonía también es un permanente error que no deja ir más allá, reitera una y otra vez lo que ya vimos, y obliga a la población a tomar una decisión: O contrata un operador de cable, o simplemente apaga el televisor.
El público debe y puede tomar el rol principal, es capaz de efectuar interaciones con otros individuos, pero es la "tele" la que no deja, se convierte en un egoísta gigante que manipula gustos e influencia en segmentos.
El énfasis se debe poner en dar un lugar en el cual el público sea el protagonista capaz de expresarse y comunicar pensamientos como contenidos.
La clave está en llevar la realidad a todos los lugares, hacer partícipe a todos los individuos y evidenciar que las ganas de comunicarse por parte de las personas son fundamentales a la hora de trasmitir. Atractivos, interactivos, culturales y al instante deben ser las mínimas condiciones para realizar una televisión en internet con éxito.

María José Pizarro